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22:13h. domingo, 24 de octubre de 2021

INTERNACIONAL

Polémico Sistema de Reconocimiento facial en China

El reconocimiento facial no esta previsto para un futuro en China ya es una realidad, es una herramienta habitual. Las cámaras de vigilancia detectan a los visitantes nada más salir del ascensor, identifican su rostro y les abren las puertas a un mundo donde las llaves o los códigos de acceso son parte del pasado. Otro de los objetivos es capaz de analizar la fisonomía y adivinar la edad del sujeto con una certeza casi exacta: año arriba, año abajo.
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La firma encargada del reconocimiento facial se llama  Face ++ y muestra un vídeo donde recoge el espíritu de la sociedad a la que aspira. La grabación emite imágenes de naves futuristas que sobrevuelan los rascacielos que se prodigan por las urbes de esta nación asiática y de robots que cocinan el almuerzo, analizan la composición de los alimentos e identifican al instante a los seres humanos y animales que se cruzan en su camino.

Otra de las pantallas ofrece un vídeo real de una multitud desembarcando en la estación de tren de Hangzhou -al sur del país- mientras el ordenador les va otorgando números en cuanto reconoce su identidad. "Tenemos una cámara que es capaz de identificar a 120 personas por segundo", explica Jian Danai, portavoz de la compañía.

"Queremos ser los ojos y el cerebro de las ciudades", apunta la joven frente a otro gran panel luminoso alimentado por diferentes cámaras que han bautizado como "SkyNet", la inteligencia artificial rebelde que inspiró la serie 'Terminator'.

El reconocimiento facial ya es una herramienta habitual en China donde se puede entrar en restaurantes KFC y adquirir el menú exhibiendo el rostro frente a una máquina que reconoce las facciones -que incluso sugiere el tipo de comida al cliente en base a su edad-, ver cómo instituciones financieras como el Banco Mercantil, el de Construcción o el Banco Agrícola de China permite a sus clientes retirar dinero de cajeros sin necesidad de tarjetas, al confirmar los rasgos de su fisonomía, o advertir cómo los lavabos del conocido Templo del Cielo de Pekín sólo dispensan papel higiénico tras un escaneado del rostro, para evitar el habitual robo de este producto.

Pero también es recurrente encontrarse en ciudades como Shanghai o Hangzhou con paneles donde se exhiben los rostros de los peatones que han cruzado la calle en rojo o ciclistas y motoristas que marchan en dirección contraria, cuya cara ha sido "capturada" por una de esas cámaras. La única manera que tienen para que su nombre no siga siendo motivo de escarnio público y ejemplo de mal ciudadano es pagar en la comisaría del barrio 20 yuanes (2,60 euros) para los infractores de a pie y 50 yuanes para los ciclistas (6,5 euros).

Esta simbiosis entre el sector privado y el público se fundamenta en un beneficio mutuo. Las firmas privadas obtienen subvenciones estatales y contratos con el sector público, y las fuerzas de seguridad tienen acceso a los adelantos tecnológicos obtenidos por los investigadores de estas compañías. Por ejemplo, Face ++ recabó 460 millones de dólares en inversiones lideradas por un fondo estatal chino en noviembre pasado.

Aprovechando el clímax de consumismo que genera en China la jornada del 11/11, Alibaba presentó el mes pasado las últimas novedades de su concepto futurista de comercio que incluye supermercados sin empleados, que funcionan bajo el mismo sistema de reconocimiento facial -se accede y se paga con la cara-, y probadores de ropa y cosméticos virtuales basados en el mismo método.

Las posibilidades de estas tecnologías y el inmenso volumen de datos que pueden acumular esta firma -cuyas plataformas online tienen cerca de 500 millones de usuarios- han permitido a este último conglomerado diseñar lo que Chris Tung, su jefe de comercialización, definió como "Pasaporte del Consumidor" y un "Sistema de Crédito Zhima", una iniciativa que rivaliza con otras siete similares aprobadas por el banco Central de China en 2015.

"No se trata sólo de la cantidad de datos a los que tenemos accesos sino su calidad. A qué tipo de películas va esa persona, que música compra... Podemos saber cuántos propietarios de BMW hay que Shanghai... No se pueden imaginar la cantidad de datos personales a las que tenemos acceso. Nos permite reconstruir el perfil del consumidor y su estilo de vida", argumentó el alto cargo de la compañía china en una reunión con periodistas extranjeros.

Fuente: El Mundo