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21:54h. domingo, 24 de octubre de 2021

EDUCACIÓN SUPERIOR

Para los nuevos inscriptos ya regiría el ingreso irrestricto en Medicina

La facultad define la nueva estrategia de admisión. En el Rectorado afirman que cuenta con los “recursos necesarios”

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En la Universidad Nacional de La Plata deslizaron que las modificaciones a la ley de educación superior que impiden los ingresos restrictivos estarían vigentes antes de fin de año. De ese modo, quienes desde el 9 de noviembre próximo se inscriban en Medicina para el ciclo académico 2016 ya no serían “aspirantes” sino “ingresantes”.

Mientras tanto, en la facultad de 60 y 120 están analizando distintas variantes para recibir a unos 1.500 alumnos a quienes, por ley, ya no se les podrá tomar un examen de admisión selectivo.

En rigor, 1.500 es el promedio de inscriptos a la unidad académica en los últimos diez años (ver gráfico), aunque ese número podría dispararse a partir de la entrada en vigencia de la nueva norma.

¿Los han llamado desde el Rectorado? “No, hasta ahora no”, dijo ayer a este diario la decana de Medicina, Ana Lía Errecalde, poco antes de entrar a una reunión -una más de las tantas que se vienen realizando en los últimos días- para analizar la nueva realidad que se impone “de un mes para otro; si nos hubiesen dicho que tenemos un tiempo para implementar los cambios, las cosas serían distintas”, dejó caer la médica, pensativa.

Pero en 7 y 48 no creen que deban levantar el teléfono para comunicarse con Medicina y encarar un trabajo conjunto para abordar lo que se avecina.

“UN INGRESO CON OTRA LOGICA”

“Es potestad de la facultad pensar una estrategia de ingreso que esté en línea con las nuevas condiciones legales, eso no nos corresponde a nosotros”, dijo el prosecretario general de la UNLP, Patricio Lorente, y añadió que “tendrán que desarrollar esa estrategia pensando en cómo suavizar el paso del secundario a la educación superior, que por cierto es grande, y ya no con la lógica de seleccionar a quienes pueden estudiar y a quienes no”, señaló el funcionario.

Asimismo ensayó una suerte de respuesta, aunque no en forma directa, a las afirmaciones que hizo la decana de Medicina la semana pasada en el sentido de que a la casa de estudios le faltan docentes y aulas para afrontar el cambio.

“Tiene 3.500 alumnos y 1.100 docentes, es decir, un docente cada tres estudiantes. La relación más alta después del Observatorio. De modo que no vemos ninguna posibilidad de que pueda pasar a ser deficitaria”, indicó.

También apuntó que “Medicina cuenta con la mayor superficie áulica de la Universidad; no puede haber problemas de espacio”.

Cuando se le hizo notar que la facultad no puede ocupar la mayor parte de esos 1.100 profesores para atender a los ingresantes, Lorente contestó: “No, pero también cuenta con todo un plantel docente designado para el curso de ingreso, además de un gran edificio donde se dicta el mismo. Eso es un activo de la facultad que deberá utilizar en otra estrategia de admisión”, dijo.

“LA FORMACION NO SERA IGUAL”

Errecalde, tras remarcar una vez más que la facultad “cumplirá con la ley como siempre lo hizo”, puso como ejemplo la materia de la que es titular para hablar de las condiciones de enseñanza-aprendizaje.

“En Histología y Embriología, donde se requieren preparados especiales y microscopios, ahora hay 300 alumnos cursando. Están divididos en 10 comisiones de 30 estudiantes. Cada una cursa dos veces por semana, y se dictan clases de lunes a viernes de 8 a 20”, describió.

Y proyectó: “Contamos con 30 microscopios. Supongamos que conseguimos 20 más, y con 50 atendemos, apretados, a 500 alumnos. Ya estamos en un problema, porque el aula no se agranda y más docentes no hay. Entonces lo que hay que hacer es bajar el número de trabajos prácticos”, sugirió, para remarcar que “cuando decimos que la masividad atenta contra la calidad académica, nos referimos a estas cosas”.

Luego apuntó que “en el supuesto caso de que nos creen 50 cargos docentes, hay que tener en cuenta que un docente de una carrera como Medicina, eminentemente práctica y con título habilitante para hacerse cargo de la salud de la población, no se forma de un día para el otro”, subrayó.

Y en cuanto al ciclo clínico, aseguró que “los hospitales se remodelaron, y desde la época anterior donde había ingreso masivo hasta hoy, los espacios de enseñanza se redujeron. Nosotros no podemos llevar 50 alumnos a revisar a un paciente”, realzó.

“Nos vamos a adaptar, pero la formación, lamentablemente, no será la misma”, consideró la decana para hablar del “desconcierto” que existe en “el 90% de las facultades de Medicina del país, ya que salvo la UBA, que tiene el CBC, y la Universidad de Rosario, el ingreso es restringido en todos lados; es más, en muchas casas de estudios hay cupo”, recordó.

Luego se refirió a la falta de regionalización de la enseñanza de la Medicina, e hizo hincapié en que “vienen a estudiar aquí alumnos de zonas donde se dicta la carrera. Eso habría que reverlo”, afirmó.

Un caso es la Universidad Nacional del Sur, con asiento en Bahía Blanca, donde por año ingresan 60 alumnos a Medicina: hay examen y cupo. En tanto, en la sede Olavarría de la Universidad Nacional del Centro entran unos 80 ó 90 por año tras rendir la evaluación selectiva.

Fuente: El Día