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19:58h. Miércoles, 16 de Enero de 2019

REFLEXIÓN

No al G20: perspectiva cristina

Este mundo, en estas condiciones,a pesar de sus enormes posibilidades tecnológicas, a pesar de contar con recursos suficientes y del incalculable tesoro de experiencia histórica acumulada, surge la pregunta inevitable: ¿cuánto tiempo más podrá seguir por el mismo camino?

Estimados:

Nosotros también desde aquí diremos algo que es evidente: Este mundo, en estas condiciones, ¡no tiene futuro! A pesar de sus enormes posibilidades tecnológicas, a pesar de contar con recursos suficientes y del incalculable tesoro de experiencia histórica acumulada, surge la pregunta inevitable: ¿cuánto tiempo más podrá seguir por el mismo camino?

Las condiciones bajo las cuales subsiste y se reproduce la mayoría de las personas – lo que llamamos capitalismo– producen miseria: desempleo, desigualdad en sus diversas formas, pobreza y muerte. El capitalismo no tiene nada que ofrecer ante las guerras, las causas de la migración forzosa, el terror y la inseguridad.

Esta situacion  sobre todo produce una falta de alternativas, que contagia a las personas. A algunas las lleva a defender un mundo capitalista globalizado y aparentemente abierto (como, por ejemplo, en Alemania); a otras, a poner su esperanza en una política autoritaria, no democrática (como ocurre de muy diversas maneras en Brasil, Rusia y Turquía).

Muchas personas alrededor del mundo están convencidas de esta falta de alternativas, y apoyan de manera creciente demandas de la derecha, nacionalistas y antidemocráticas, sin querer darse cuenta de que, de esa manera, perpetúan su miseria o sólo pueden defender parcialmente ante los demás su reducido nivel de prosperidad. Entre tanto, el capitalismo devora hasta el último trocito de democracia que alguna que otra vez nos ha otorgado.

No es extraño que, en la reunión del G-­20 de este año, jefes y jefas de estado y de gobierno, junto con ministros y ministras de finanzas y dirigentes del Banco Central Europeo, el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, hablen sobre los problemas y el futuro del mundo. 

En un gran espectáculo, el G-­20 nos va a vender su política miserable y sin esperanza como una manera de salir de las múltiples crisis de este mundo, presentándose como quien resolverá los problemas.

Creemos que, como cristianas y cristianos, tenemos algo que oponer a esta desesperanza y debemos contrarrestarla. A partir de nuestras historias, a partir de la tradición bíblica, sabemos que la explotación, la miseria y la injusticia producen ricos y pobres. Pero también sabemos, por esas mismas historias, cuánto tiempo hace que los seres humanos creen y esperan que este mundo sea de otra manera. 

Esta esperanza en un mundo que, aquí y ahora, sea radicalmente diferente, un mundo de justicia y vida en plenitud para todas y todos, es una esperanza buena que muchos albergan hasta el día de hoy, pero sabemos y somos concientes como cristianos que escrito esta en la Biblia: que esta crisis es sólo el principios de dolores. El principio de dolores que habla la Biblia es la descripción que dió el mismo Jesús a la etapa de la historia humana donde la aflicción comenzaría su incremento:

"Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores."

Mateo 24:4-8

Es por ello que entendemos que este mundo de miseria no tendrá la última palabra. Vivimos porfe y no por vistay precisamente por eso, tenemos el reto de contradecirlo.

Proverbios 16:1-2

Los planes son del hombre;la palabra final la tiene el Señor. Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga las intenciones.

Fuente: redescristianas