Buscar
13:01h. martes, 13 de abril de 2021

TESTIMONIO

Una familia de Nepal experimenta que Dios es su proveedor

Después de aceptar a Cristo, la vida de Mahesh comenzó a empeorar: perdió su trabajo, sus recursos e, incluso, fue falsamente acusado. En medio de todo eso experimentó la gracia de "Jehová Jireh".
c2i_732021202736

Una familia de Nepal experimenta que Dios es su proveedor El es Mahesh Gharti vive con su esposa e hijos. Aceptó a Cristo tras escuchar el evangelio por su esposa y se bautizó ese mismo año.

Después de casarse, trabajaba en la escuela como ayudante y su mujer dirigía una cantina cerca de la escuela. A causa de la pandemia, la escuela se cerró y él no tuvo trabajo. Además, al mismo tiempo, el gobierno demolió el lugar donde vivían para ampliar la carretera.

Había muchas otras personas que regentaban pequeños comercios en la misma zona, pero sólo su casa fue demolida, ya que él era el único cristiano. Después de eso, se quedó en la casa de un familiar durante algunos meses.

Tras quedarse sin hogar, el director y el comité escolar le volvieron a acusar falsamente de contrabando de madera. Culparon a Mahesh de su acto ilegal. Pero Mahesh lo negó rotundamente y mantuvo su inocencia. 

Como Mahesh perdió su casa y su trabajo, su familia pasó por una situación muy dura durante la pandemia. La iglesia apoyó a su familia con algunos alimentos, y le animó con sus oraciones, pero el prolongado confinamiento siguió atormentando a su familia.

Como le resultaba difícil proporcionar alimentos a su familia, los colaboradores de Puertas Abiertas ayudaron a Mahesh proporcionándoles alimentos para hacer frente a la crisis, además de apoyar a la familia en la construcción de una casa.

“Mi familia estaba en una situación difícil, sin fuentes de ingresos y sin un lugar donde vivir en esa situación de pandemia. Orábamos y manteníamos nuestra esperanza en Dios. Como respuesta a nuestras oraciones, se nos proporcionaron artículos de alimentación. Además, gracias al apoyo de la organización, se construyó nuestra casa. Por ello, estoy muy agradecido a Dios y a la organización por estar con nosotros y compartir nuestra carga“.

Fuente: Puertas Abiertas