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12:22h. Jueves, 19 de septiembre de 2019

ACTUALIDAD

La esperanza frente a la dura realidad de Argentina

La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), a través de su Consejo Directivo Nacional (CDN) comparte esta reflexión: En pocas semanas más tendremos la oportunidad de elegir a quienes nos gobernarán. Les pedimos a los candidatos que renuncien a las manifestaciones de violencia, egoísmo y soberbia. Que según sus ideales procuren el bien común y no el propio. Que sean constructores de paz y de justicia.

Dijo el profeta Joel: «Se secaron las vides y se marchitaron las higueras. Los granados, las palmeras y los manzanos —todos los árboles frutales— se secaron. Y la alegría de la gente se marchitó con ellos.» (Joel 1:12).

El relato profético, de hace más de 2800 años, parecería una foto de nuestra sociedad. Poco a poco y progresivamente se marchitaron los signos de vida hasta que la gente quedó sumida en la angustia y desesperanza. Fuentes de trabajo que se cierran, pobreza que aumenta, falta de horizontes. Una vez más, la injusticia, la codicia, la impericia parecen triunfar. Una vez más la alegría de los más débiles acabó por marchitarse.

Como mujeres y hombres de fe, desde la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) asumimos nuestra porción de responsabilidad y al mismo tiempo convocamos a cada habitante de esta nación a sumarse a la esperanza. Esperanza que no es ilusión ni expectativa mágica. Esperanza que se construye, derribando barreras y prejuicios, optando por los más débiles, trabajando por la justicia y la verdad.

Todos somos parte y responsables de la nación que queremos construir. Pero hay una cuota mayor de responsabilidad en aquellos que ejercen el poder y en quienes procuran ejercerlo.

En pocas semanas más tendremos la oportunidad de elegir a quienes nos gobernarán. Les pedimos a los candidatos que renuncien a las manifestaciones de violencia, egoísmo y soberbia. Que según sus ideales procuren el bien común y no el propio. Que sean constructores de paz y de justicia.

Una Argentina justa y próspera es posible si aceptamos el desafío de nuestro buen Dios que dice:

“Levanten el pesado yugo de la opresión; dejen de señalar con el dedo y de esparcir rumores maliciosos.
Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros. Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía.” (Isaías 58:9).

Consejo Directivo Nacional de ACIERA