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07:42h. miércoles, 30 de septiembre de 2020

ACTUALIDAD

Dios también es esencial

Muchos necesitamos la fuerza de Dios para salir adelante en los momentos difíciles. Hoy vemos que muchos negocios de cercanía están abiertos en nuestros barrios. Pero las puertas que nos acercan a Dios siguen cerradas.

Muchos necesitamos la fuerza de Dios para salir adelante en los momentos difíciles. Y este es uno de esos momentos. Los cristianos estamos ayudado generosamente durante esta cuarentena. Pero sin Él no podemos ayudar a sacar el país adelante.

Apenas se decretó el aislamiento social detuvimos nuestros ministerios y actividades religiosas y nos reorganizamos para ayudar. Transformamos nuestras comunidades en equipos de voluntarios y conformamos gran parte de la extensa red que ayuda a llegar al Estado a todos los rincones del país.

Convertimos templos y parroquias en comedores, vacunatorios y alojamientos. Repartimos viandas, cajas de comida y artículos de primera necesidad en los barrios más necesitados; acompañamos a los grupos de riesgo y a los más vulnerables: adultos mayores, personas sin hogar, embarazadas, niños desamparados, discapacitados, víctimas de la violencia y las drogas. Contenemos a quienes sufren la falta de trabajo. Estamos ahí donde el Gobierno no llega, porque estábamos ahí desde antes.

Hoy vemos que muchos negocios de cercanía están abiertos en nuestros barrios. Pero las puertas que nos acercan a Dios siguen cerradas. Podemos vivir sin muchos de esos locales pero no sin nuestros templos. Ya se hicieron pedidos formales pero aún siguen siendo desestimados. Parece que aún muchos gobernantes no comprenden lo importante que es la fe para el pueblo, especialmente en estos tiempos de pandemia.

En lo personal creo que cada uno de nosotros es templo del Espíritu Santo y donde hay dos o tres reunidos en su nombre, Dios está con ellos. Nuestros hogares son Iglesia. Somos Iglesia. Sin embargo para muchos aún hay una gran necesidad de congregarse, de ir al templo para alabar al Señor, sobre todo en tiempos donde la soledad y la angustia golpean tan fuerte.

¿Por qué se supone que en los supermercados, donde se juntan más personas y los productos pasan de mano en mano, o en los estudios de televisión donde se reúnen a debatir partidos de torneos pasados, puede haber menor riesgo de contagio que en las iglesias donde, siguiendo los protocolos adecuados, el contacto es mucho menor?

Quizás para quienes no comparten estas prácticas no parezca importante. Pero para muchos el culto religioso nos es tan necesario como el alimento. Es por esa razón que nuestra Constitución consagra el derecho a la libertad de religiosa, para que cada persona pueda profesar libremente su fe. Y nos vemos privados de ese derecho esencial que bien podríamos cumplir con las debidas precauciones.

Señor presidente, señores gobernadores, les pedimos por favor que consideren cuanto antes restablecer la libertad de culto. La gente de fe de todos los credos -ustedes lo saben- es de la que más empuje pone ante las dificultades. Y hoy más que nunca, todos necesitamos una fuerza sobrehumana para sacar la Argentina adelante.

Fuente: evangélico digital