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07:01h. Jueves, 12 de diciembre de 2019

SALUD Y CONSUMO

Aditivos Aumentan el Riesgo de padecer Enfermedad autoinmune

Un estudio hecho en Israel y Alemania prueba que siete de los aditivos más comunes en comidas procesadas debilitan la resistencia del intestino a bacterias, toxinas y a otros elementos nocivos. Este debilitamiento aumenta el riesgo de enfermedades autoinmunes tales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, diabetes Tipo 1, lupus, esclerosis múltiple y hepatitis autoinmune, entre otras.

Es de común conocimiento que los alimentos naturales son más nutritivos que los procesados, cuyas vitaminas y fibra desaparecen durante el proceso de cocción en plantas industriales. 

Un estudio hecho en Israel y Alemania prueba que siete de los aditivos más comunes en comidas procesadas debilitan la resistencia del intestino a bacterias, toxinas y a otros elementos nocivos. Este debilitamiento aumenta el riesgo de enfermedades autoinmunes tales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn, diabetes Tipo 1, lupus, esclerosis múltiple y hepatitis autoinmune, y otras que hacen que el cuerpo ataque sus propios tejidos. 

El estudio, bajo la dirección del profesor Aaron Lerner, de la Facultad de Medicina del Instituto Tecnológico Technion, en Haifa, y el Centro Médico Carmel de Haifa, y el doctor Torsten Matthias, del Instituto Aesku-Kipp de Alemania. 

Los resultados, publicados recientemente en Autoimmune Reviews, ofrecen pistas importantes para resolver el misterio de por qué se ha visto un aumento de enfermedades autoinmunes en el mundo, especialmente en países occidentales. 

“En las últimas décadas ha habido una disminución en la incidencia de enfermedades infecciosas, pero al mismo tiempo ha aumentado la incidencia de alergias, cáncer y enfermedades autoinmunes”, señala Lerner. “Debido a que la importancia de cambios genéticos es insignificante en un período de tiempo tan corto, los científicos están buscando las causas en el medio ambiente”. 

Los investigadores partieron de dos hechos. Gran parte de la comida preparada que se consume en los países occidentales contiene aditivos industriales para darles más sabor, olor, textura, y para que conserven más tiempo. El segundo factor es que muchas enfermedades autoinmunes se originan por daños hechos a las estrechas uniones entre las células que protegen la mucosa intestinal. 

Cuando funcionan normalmente, esas uniones sirven de barrera contra bacterias, toxinas, alérgenos y cancerígenos. En un trastorno llamado en ocasiones “intestino permeable” las uniones deterioradas pueden causar el desarrollo de enfermedades autoinmunes. 

Lerner y Matthias, por lo tanto, decidieron examinar los efectos de la comida procesada en el intestino para establecer si hay una relación directa entre el aumento del consumo de este tipo de alimentos y el de la incidencia de enfermedades autoinmunes. 

El estudio mostró circunstancialmente que al menos siete de los aditivos más comunes debilitan la protección estomacal: azúcares, sal, emulsionantes (usados en pastelería, lácteos, grasas, salsas, mantequilla y margarina, helados, licores de crema, carnes, café, chicles, bebidas y chocolate); disolventes orgánicos (tales como el hexano, utilizado para producir aceite de soya, y otros aditivos como antioxidantes, estabilizantes, preservantes y saborizantes); gluten; transglutaminasa microbiana (“pegamento” proteínico añadido a la carne procesada, pescado, lácteos y pastelería); y partículas nanométricas (usadas para aumentar el sabor, color, uniformidad y textura de los alimentos, así como en los empaques de las comidas). 

Lerner es de la opinión que los aditivos no están siendo controlados cuidadosamente ni supervisados como se hace con los fármacos. Su investigación indica qué debería hacerse. 

“Esperamos que el estudio y trabajos similares creen mayor conciencia sobre los peligros que traen los aditivos en alimentos industriales, y de la necesidad de controlarlos”, dijo Lerner. 

Así pues, los investigadores recomiendan a los pacientes con enfermedades autoinmunes, y a aquellos con un historial similar, que eviten comidas procesadas siempre que sea posible. 

“No dejan de registrarse grandes cambios en los hábitos alimentarios, lo que se traduce en la disminución en el consumo de productos básicos en favor de los procesados industrialmente”, escriben Lerner y Matthias. 

“La vida en los países desarrollados tiene un gran impacto en hábitos nutricionales que se conocen como ‘dieta occidental’, la cual incluye un elevado consumo de grasas saturadas y ácidos grasos trans, colesterol, proteínas, azúcares y sal, así como muchas comidas procesadas y rápidas. Más estudios sobre los efectos de los aditivos en las funciones de permeabilidad intestinal y la aparición de enfermedades autoinmunes, alergias y cáncer tendrán un impacto en la industria alimentaria, el etiquetado de alimentos, la concientización de los consumidores, los organismos regulatorios y los sistemas de salud pública”.

Fuente: taringa