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15:29h. jueves, 22 de octubre de 2020

BIOGRAFÍA

Watchman Nee y su necesidad de perpetuar el Evangelio

Watchman Nee recibió a Cristo a la edad de diecisiete. Su ministerio es bien conocido entre los creyentes alrededor de todo el mundo. Muchos han recibido ayuda de sus escritos concernientes a la vida espiritual y la relación entre Cristo y sus creyentes.

Nunca ningún chino ha sido tan notablemente utilizado por el Dios de la Biblia para bendecir, no sólo a los chinos, sino al mundo entero, como Ni To-Sheng (Watchman Nee). Los comunistas le encerraron por 20 largos años. Pero la gracia de Dios permitió que ese ministerio continuara como nunca, es decir, en forma impresa.

No muchas personas conocen el ministerio tan crucial que el llevó a cabo, el cual enfatiza la práctica de la vida de iglesia y la edificación del Cuerpo de Cristo. El hermano Nee escribió muchos libros acerca de ambos, la vida cristiana y la vida de iglesia hasta el final de su vida. Después de sufrir por veinte años en prisión por causa del Señor en la China continental, murió un 30 de mayo de 1972, hace hoy 48 años como un testigo fiel de Cristo Jesús y si bien aunque su boca física dejó de pronunciar enseñanzas y de cantar alabanzas, sus obras siguen hablando.

Cuando muere un ‘sembrador’, primero su ‘generación’ le extraña, luego la misma generación pasa también hasta que surge un nuevo sembrador. En esto se cumple la palabra cuando dice en Juan: 4:37; ‘Uno es el que siembra, y otro es el que siega’. La preciosa semilla, de la Palabra de Dios, siempre está, y ‘el Señor de la siembra y de la mies’, siempre estará, para cada generación, proveyendo nuevos sembradores y segadores.

El mismo Watchman Nee decía lo siguiente:

“A la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió…” (Hch. 13:36).

“David sirvió en su propia generación, en su tiempo, es decir no sirvió en dos generaciones. Mientras hoy buscamos perpetuar nuestra obra, estableciendo una organización, o sociedad, o sistema, los santos del Antiguo Testamento sirvieron en su tiempo hasta que su tiempo culminó. Por eso es que es importante aprovechar el tiempo de visitación de Dios en nuestra vida para averiguar qué quiere Dios que aportemos, a través de su guia, a nuestra generación.

Esto es un importante principio de vida. El trigo se siembra, crecen las espigas, se cosechan, y luego toda la planta, inclusive la raíz, es arada fuera.

La obra de Dios es espiritual; No tiene raíces terrenales, ni olor a tierra. Todos los hombres pasan al más allá en algún momento determinado de sus vidas, pero el Señor es Él único que permanece para siempre. Todo lo que tiene que ver con la extensión del evangelio, con su reino y con su iglesia tiene que estar ‘al día’ y vivo, actualizado para la necesidad presente, porque la obra de Dios nunca permanece ‘fijo’, ‘inmóvil’.

Es Dios Mismo quien saca a sus siervos, y pone a otros, pero aunque nuestra obra sufre, la suya nunca sufrirá porque nada le daña a Él. Él sigue siendo Dios.”

Fuente: noticias cristianas