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06:15h. Viernes, 25 de Mayo de 2018

LITERATURA

Filipenses: La carta de la tranquilidad del corazón y de la mente

La búsqueda de la “tranquilidad” ha comenzado, ¡y de qué manera! Los norteamericanos consumen toneladas de tranquilizantes para lograr la paz del espíritu. No sólo recurren a las drogas, sino también a los libros que sirven de sedantes. Pero tales “tranquilizantes de paz” pueden hacer más mal que bien. Si alguien desea saber cómo se obtiene la verdadera paz o tranquilidad del corazón y de la mente, debe acudir a la epístola a los filipenses donde está escrita esta expresión.

“Filipenses”, obra del escritor evangélico William Hendriksen, contiene una serie de comentarios, basados en las Sagradas Escrituras, que fueron trazados por su autor de forma escrupulosa y cuidadosa entorno a la carta escrita por el apóstol Pablo.

 William Hendriksen, reconocido estudioso evangélico y célebre escritor de comentarios acerca de las Escrituras, fue autor de una serie de publicaciones que abordan la mitad de los libros del Nuevo Testamento. Nacido el 18 de noviembre de 1900, Hendriksen ha sido descrito como uno de los principales y más respetados comentaristas de la Biblia.

Filipenses: Una carta escrita desde la prisión

Filipenses pertenece a un grupo de cuatro cartas -Colosenses, Filemón, Efesios y Filipenses- que se conocen comúnmente con el nombre de cartas de la cautividad. En ellas Pablo escribe por primera vez como preso. Al leer estas cartas notamos cuán profundamente afectado estaba el escritor por su encarcelamiento. Sin embargo, no se desanima. Pablo habla como él preso de Cristo Jesús, quien a pesar de estar preso no pierde su gozo. Está claro, pues, que Colosenses, Filemón y Efesios pertenecen a un mismo grupo de cartas, y que probablemente fueron redactadas desde la cárcel a sus respectivos destinatarios por una misma persona, llamada; Tíquico. El apóstol se encargó de verter con vehemencia su mensaje cristiano dentro de la cárcel.

La mano de Pablo

A la pregunta, “¿Quién escribió Filipenses?”, podemos responder fácilmente: el apóstol Pablo. Leemos, ciertamente, que Timoteo estaba asociado con él, pero debido al hecho de que Pablo se expresa a lo largo de toda la carta en primera persona del singular se deduce claramente que es en él sobre quien descansa toda la responsabilidad. Así pues, no fue Timoteo el escritor, sino Pablo. 

El eje central del mensaje es tener la mente de Cristo, el gozo de Pablo en Cristo.  Filipenses es una carta genuina del apóstol Pablo a su amada iglesia en Filipos. El escritor pasa de un asunto a otro tal como nosotros hacemos hoy día cuando escribimos a nuestros amigos. Lo que une estos diversos puntos no es este o aquel tema central, sino el Espíritu Santo.

Extracto de la carta de Pablo a los filipenses:

Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, y siempre que rezo por ustedes, lo hago con alegría 
Si Dios empezó tan buen trabajo en ustedes, estoy seguro de que lo continuará hasta concluirlo el día de Cristo Jesús. Bien sabe él que los amo tiernamente. Ruego que el amor crezca en ustedes Así llegarán al día de Cristo.

Sepan que el Evangelio ha progresado con lo que me sucede Yo sé que todo esto se convertirá en bien… Todos saben que estoy encadenado por Cristo… En cualquier circunstancia glorificaré el nombre de Cristo a través mío, sea que yo viva, sea que muera 
Cristo es mi vida, y de la misma muerte saco provecho. Siento gran deseo de partir y estar con Cristo. Pero me quedaré con ustedes para que puedan progresar y alegrarse en su fe. 

Procuren ordenar su vida de acuerdo con la Buena Nueva de Cristo. Tengan un mismo amor. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús .
Él, siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada, tomando la condición de servidor, y llegó a ser semejante a cualquier hombre. Y encontrándose en la condición humana, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz, para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos, Por eso Dios lo engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre .

Todo me parece pérdida, en comparación con la gran ventaja de conocer a Cristo No me importa más que ganar a Cristo y encontrarme con él, desprovisto de todo mérito personal.

Fuente: Impacto Evangelistico