Buscar
17:39h. lunes, 20 de septiembre de 2021

FENÓMENO ASTRONÓMICO

Una superluna de sangre deslumbra en medio de la pandemia

En medio de la pandemia, un eclipse y la luna roja, fueron la oportunidad para reflexionar sobre los grandes cambios que están aconteciendo actualmente sobre la humanidad.
c2i_2742021184248

Los australianos estuvieron entre los afortunados que pudieron verla la noche del miércoles: un excepcional suceso astronómico que se distingue por un deslumbrante rango de colores como rojo y naranja quemado: una superluna de sangre.

De Brasil a Alaska y de California a Indonesia, las personas con la vista adecuada del fenómeno celeste se maravillaron cuando su luna, un queso habitual y predeciblemente pálido y redondo, se transformó en un fiero gigante rojo.

La deslumbrante exhibición fue resultado de dos fenómenos simultáneos: una superluna (cuando la Luna se alinea a nuestro planeta más cerca de lo normal y parece ser más grande que de costumbre), combinada con un eclipse total de luna, o luna de sangre (sucede cuando la Luna queda directamente en la sombra de la Tierra y recibe la luz filtrada a través de la atmósfera de la Tierra).

No hace falta telescopio:

Los observadores del cielo en el este de Australia divisaron el eclipse que comenzó alrededor de las 6:47 p. m. hora local del miércoles, con un pico a las 9:18 p. m., mientras que los de Los Ángeles verían que la acción comenzaría a la 1:47 a. m. hora del Pacífico.

Algunos en Australia recurrieron a un vuelo especial para ver la superluna. Despegó de Sídney a las 7:45 p. m. y debía volver más tarde por la noche. Vanessa Moss, astrónoma de la agencia nacional de ciencia de Australia, CSIRO, y experta invitada a bordo del vuelo, dijo que este tipo de fenómeno resulta emocionante porque era accesible.

“No hace falta telescopio, no hace falta binoculares”, dijo, y agregó que era una buena oportunidad para “voltear a ver el cielo y pensar en el sitio que ocupamos en el universo”.

Debido a que un eclipse lunar sucede a la sombra de la Tierra, solo quienes se encuentran del “lado nocturno de la Tierra” pudieron experimentarlo, dijo Moss. Lugares como Europa y la costa este de Estados Unidos quedaron fuera.

La superluna apareció primero, un día antes del eclipse lunar total.

Luego se registraron los primeros avistamientos de la superluna de sangre.

Qué pasó exactamente:

Primero, la Luna ingresó a la sombra exterior de la Tierra, creando cambios sutiles en el modo que se percibe su superficie. Tras unas horas, se internó más en la sombra y empezó a parecer rojiza. El proceso comenzó cerca de las 2:45 a. m. hora del Pacífico.

A las 4:11 a. m., la luna estuvo completamente dentro de la sombra interna de la Tierra, lo que le dio a su faz un tono de rojo más profundo. Este eclipse total fue relativamente corto al durar unos 14 minutos y concluir para las 4:25 a.m. hora del Pacífico. Algunos eclipses lunares duran hasta casi una hora.

El proceso luego se revirtió cuando la Luna salió de la sombra de la Tierra y volvió gradualmente a su normalidad hasta el amanecer y, en ese momento, se hundió bajo el horizonte en la costa oeste de Estados Unidos.

¿Son fenómenos astrinómicos inusuales?

Ni una superluna ni una luna de sangre son tan inusuales, pero verlas juntas sí es extraordinario, dicen los científicos. Suele suceder una vez cada varios años, dependiendo del lugar donde vivas.

Una superluna suele ocurrir en alrededor del 25 por ciento de los ciclos lunares, dijo Moss, mientras que un eclipse total de luna sucede en alrededor del 5 por ciento.

La última superluna y eclipse total de luna sucedieron el 21 de enero de 2019 y los siguientes serán el 8 de octubre de 2033.

En la antigüedad se consideraba que la luna roja era un presagio de cambio y disrupción, pero en medio de la pandemia del coronavirus, ha brindado a los humanos la oportunidad de reflexionar sobre las dificultades del año que pasó, dijo por correo electrónico Douglas Vakoch, un psicólogo que ha estudiado la relación de la humanidad con el espacio.

“Nos preguntamos si la luna roja es señal del fin de la disrupción y el sufrimiento u otro inicio”, dijo, y agregó que la luna es una constante en nuestras vidas. “Cuando eso se perturba, perdemos temporalmente nuestro anclaje y por un momento somos arrojados del mundo que damos por sentado”.

Fuente: nytimes.com